ROMANCE NUEVO Y CURIOSO EN EL QUAL SE DA CUENTA DE UN PRODIGIO QUE MARIA SANTISSIMA DE UTRERA OBRO CON UN CAVALLERO Y UNA SENORA LLAMADA DONA THERESA CONTRERAS NATURAL DE LA CIUDAD DE ALMERIA CON TODO LO DEMAS QUE VERA EL CURIOSO LETOR

Ref: 39993|80.00
ROMANCE NUEVO Y CURIOSO EN EL QUAL SE DA CUENTA DE UN PRODIGIO QUE MARIA SANTISSIMA DE UTRERA OBRO CON UN CAVALLERO Y UNA SENORA LLAMADA DONA THERESA CONTRERAS NATURAL DE LA CIUDAD DE ALMERIA CON TODO LO DEMAS QUE VERA EL CURIOSO LETOR

ROMANCE NUEVO, // Y CURIOSO, EN EL QUAL SE DA CUEN-// ta de un prodigio que Maria Santissima de Utrera // obró con un Cavallero, y una Señora llamada Doña // Theresa Contreras natural de la Ciudad de Almeria, // con todo lo demás que verá el // curioso Letor. [Barcelona: En la Imprenta de los Herederos de Juan Jolis en la calle de los Algodoneros.]. In-8.º gr. de 4 págs. inums.

Raro folheto de cordel setecentista, dado ao prelo sem data [1760-1778?], ilustrado com três xilogravuras que representam os personagens deste romance e uma galera mourisca.
“En la mas noble Ciudad. / que aquel dorado Planeta, / que vive en el quarto cielo / con sus luzes, e influencias, / la mantiene de Jardines, / y muy hermosas florestas, / que es la Ciudad de Almeria / noble, rica, y opulenta. // En esta Ciudad crióse / una Dama que en belleza / excede à todas las Diosas / en gallardia, y nobleza, / llamavase esta Deydad / Doña Maria Theresa / Contreras, por apellido, / de muy buena parentela; / de esta tal se enamoró / un noble Mancebo que era / hijo de muy nobles Padres / de la Villa de Tabernas, / que su nombre, y apellido / es Don Alonso de Rueda. //Salieron pues una tarde / á passear la Ribera / del Mar, y tomar el freco, / y quando dieron la buelta / tendió la noche su manto / poco mas de media legua, / y estando en aqueste sitio / en una cala encubierta / estavan con gran sigilo / de Moros una caterva, / les salieron al encuentro / les maniatan, y llevan / con estruendo, y algazara, / y entrandose en la Galera / echaron velas al viento / muy contentos con la presa; / y en breve tiempo llegaron, / y desembarcan en tierra / en la Ciudad de Argel, / y poniendolos en venta à Don Alonso compró / en cien libras de moneda / un Moro de grande fama, / y de muy grande nobleza; / y à Doña Maria compró / una Mora muy dispuesta, / la qual se llamava Zayda, / que del Moro hermana era; /estimava à la cautiva / como à su persona mesma; y un dia en conversacion / le dize desta manera. // Dime Christiana querida / que desgracia fué la vustra / de venir à Argel cautiva? /porque cara tan perfeta / lastima es, que sea esclava / en una prision perpetua: // Dexemos en este estado / à Doña Maria Theresa, / y vamos á Don Alonso / que está ausente de su prenda / sin poder verla un instante, / para divertir su pena. //Tenia el Moro una Hija, / que se llamava Zuleima / de lindo donayre, y brio / hermosa como ella mesma, que enamorada, y rendida / está Salamandra hecha / por el Cautivo Christiano, / y un dia se fué resuelta / al Jardin donde él estava / trabajando en la floresta, / le dixo: noble Christiano / dexa este trabajo, y llega / à lo fresco de este arbol, / y passa el rigor de la siesta: / à que respondió el Christiano, / y dixo de esta manera: // Alá te pague Señora / essa voluntad que muestras; / á que replicó la Mora, / y dixo de esta manera: / es cierto Christiano mio / que mucho mejor te fuera, / que dexaras essa ley, / y à la mia te bolvieras, / y casandote conmigo, / gozarás muchas riquezas, / governarás mis Cautivos, / fueras dueño de mi hazienda, / que tengo muchos criados, / que à tu persona obedezcan; / à que respondió el Christiano con palabras muy resueltas; / no dexaré yo mi Ley, / aunque mil vidas perdiera / por las riquezas del mundo, / ni por gozar tu belleza, / ni por todos tus thesoros, / [...] // La Mora, que aquesto oyó, / desesperada, y resuelta, / rompiendose los vestidos, / tirandose de las trenzas, / y escupiendo basiliscos, / le dize de esta manera: // Atrevido, y vil Christiano / te juro por mi Profeta, / y por el mas alto emisferio / de castigar tu sobervia, / con los mas fuertes castigos / que inventó naturaleza, / y rasgandose la cara / partió con gran diligencia, / fué donde estava su padre, / y dize de esta manera: / padre de mi corazon / en el jardin de la huerta / esse infame, y vil Christiano / con ousadia resuelta / atrevido, y denodado / quizo violarme por fuerza; [...]”.

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